¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 21 el Sáb Mayo 02, 2015 1:50 pm.
Últimos temas
» The Darkness Revival [Afiliacion Elite]
Jue Jul 24, 2014 3:54 pm por Invitado

» ✘In your real life, i'm the bitch of your nightmares
Dom Jun 22, 2014 6:22 pm por Mystic Falls

» Directorio Looking For You { Afiliacion Elite
Mar Mar 04, 2014 11:03 pm por Invitado

» Kanzaki Kaori // ID: Híbrida (En Construcción)
Miér Feb 19, 2014 12:40 pm por Kanzaki Kaori

» The Vampire Academy - Elite
Jue Feb 13, 2014 4:27 pm por Invitado

» Hogwarts 90th (Afiliación Normal)
Sáb Feb 08, 2014 5:36 pm por Invitado

» Time Lord Victorious [ELITE]
Sáb Feb 08, 2014 5:28 am por Invitado

» ¿que sucede?
Dom Ene 26, 2014 1:47 pm por Maëy Keswick

» The Olympic Hunger Games (élite)
Vie Ene 24, 2014 10:43 am por Invitado

Hermanos { 1 / 6 }



Afiliados Élite
London City RPG photo 35x35.jpgTwilight ForeverFallen NightNever AfterFatefulHOLYWELL CITY RPG

Afiliados Normales

One Fine Day · Katherine M. Pierce

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

One Fine Day · Katherine M. Pierce

Mensaje por Stefan D. Salvatore el Vie Dic 20, 2013 8:17 pm






One Fine Day


Residencia Salvatore · Con Katherine M. Pierce


Había abierto los ojos muy temprano aquella mañana... O más bien, aquella madrugada. La realidad era que no estaba cansado, y tenía cientos de cosas rondándole por la cabeza que no le permitían conciliar bien el sueño, como si una pregunta estuviese todo el tiempo taladrándole la cabeza, una pregunta que no se cansaría de hacerse hasta que por fin tuviera una respuesta.

Fue al bosque, cazó, aunque la mayoría de los vampiros con los que convivían no le llamarían a aquello una caza, y su hermano atentaría con demandarlo por maltrato animal por milésima vez desde que había adoptado esa dieta. Cuando volvió a casa, a eso de las siete de la mañana, nadie se había despertado aún.

Se sentó, abrió uno de los libros que había estado leyendo aquella semana que podrían dar indicio alguno de qué hacer para salvar a Katherine, para darle un tiempo más... Media hora después lo mandó a volar, porque igual que todos los que ya había leído, no había nada que le ayudara. Absolutamente nada. Rodó los ojos. No sabía que hacer, y odiaba esa sensación de impotencia que sentía.

Tenían que salir de su zona de comfort y lo sabía, porque los libros no le dirían absolutamente nada. De hecho, tenía cientos de cosas por averiguar. Por lo que fue a la cocina, con la intención de preparar algo medianamente elaborado, hace meses cocinar le relajaba, había dejado de hacerlo porque entre tantos problemas que parecían lloverles del cielo, nunca tuvo tiempo para dejar de pensar y hacer algo que le salía como por instinto. Hizo unos huevos napolitanos y un parfait, sonrió, porque le parecía ridículo que estuviese preparando un desayuno para Katherine Pierce, de todas las personas del mundo. Puso los platos sobre la mesa y fue a despertarla.

Oye. Dijo después de un rato parado bajo el marco de la puerta. Solía verla con una expresión dura, a excepción de pequeños momentos como ese, en el que estaba totalmente dormida y parecía llena de paz. Katherine... tienes que levantarte, tenemos algo que hacer. Le dijo, acercándose y presionando levemente su brazo derecho para llamar su atención.



Hecho por Stefan Salvatore para Blood Lights


avatar
Stefan D. Salvatore
Vampiro Protegido

Mensajes : 21
Fecha de inscripción : 19/12/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: One Fine Day · Katherine M. Pierce

Mensaje por Katherine M. Pierce el Sáb Dic 21, 2013 12:52 am


   
ONE FINE DAY

   
Residencia Salvatore
De mañana
Stefan D. Salvatore
Había sido extraña la manera que Katherine había elegido aquella habitación; para empezar, ni siquiera se le había insinuado a los Salvatore el pasar las noches en sus camas. Cuando accedieron a acogerla en su residencia, la castaña estaba tan aliviada, que ni siquiera tuvo tiempo de soltarles un coqueteo. Si, una actitud no muy Katherine; pero aquella humana, vulnerable y de blanco fácil, no era precisamente lo que todos esperaban. Escogió la penúltima habitación del pasillo. En el muro contiguo a la puerta había un óleo de un paisaje campestre, lleno de tonos verdes y nubes grises. Abrió la puerta sin dudarlo y descubrió que la habitación en el interior era de su total agrado. La cama de tamaño matrimonial le sería más que suficiente, tenía una pequeña colección de libros en uno de los muebles, de ésos textos que uno ya no sabe ni dónde ponerlos. También tenía una opulenta cabecera, un armario amplio, cortinas gruesas y una gran cantidad de cachivaches acomodados en donde pudiesen caber. Había desde fotografías, pasando por herramientas antiguas, hasta juguetes. Supuso entonces, que aquella debía ser una especie de habitación-almacén. Y eligió para pasar la noche.
Había algo en todo aquellos objetos, llenos de historia y recuerdos, que le hacían sentir acompañada. Siempre había sido fanática de las colecciones, y el minimalismo terminaba por hacerle sentir incómoda. Ésa habitación le daba un aire hogareño que no había sentido en siglos.

Probablemente por eso, durmió como una roca. Su rutina de belleza se redujo a una ducha, un cepillado de cabello y dientes, y colocarse el intento de una pijama - que Katherine no era muy fanática de ellas, por lo que se conformó con una camiseta extra grande -. Aquella noche, no hubo pesadillas a media noche; no hubo sueños de pánico como los que había tenido anteriormente durante el verano. No despertó en medio de la noche, jadeante y sudorosa. Sólo durmió. Doce horas seguidas, en la misma posición fetal, con las gruesas cortinas color café bloqueándole el paso del sol cuando amaneció. Necesitaba sentirse así, segura, bajo un montón de cobijas y con la cabeza enterrada en las almohadas. Es ocasiones temía que, si dormía, probablemente no iba a despertar nunca más. Su corazón desistiría de latir y nada, se iría en paz y sin oportunidad alguna de intentar vivir un rato.  

Seguramente soñaba con algo pacífico, puesto que su rostro no denotaba emoción alguna más allá de la completa tranquilidad. No sintió su presencia, ni siquiera escuchó el llamado de atención. Sólo el contacto físico la hizo pasar de un estado de profundo sueño, a ése pequeño espacio entre dormido y despierto que se tiene durante las mañanas. Su primera e instintiva reacción fue un respingo; no se podía dar el lujo de estirarse y despertar tranquilamente, ya no era inmortal. No podía defenderse de ningún ataque, y, al no estar acostumbrada a que hubiese alguien que le despertara, la extrañeza la puso automáticamente en un modo de defensa. Su mano se movió humanamente rápido, cogiendo la muñeca del presente, poco después de que había abierto los ojos. Le tomó un par de minutos enfocar la vista y reconocerle; ciertamente, Katherine nunca habría sido capaz de tener los reflejos más rápidos que el vampiro, por lo que él no estaba con los nervios a ras de piel, como lo estaba la humana.

Sus palabras tardaron en ser registradas, y el hecho de que su corazón estuviese latiendo al doble de lo normal, quizás por el susto, quizás porque se trataba de él, no ayudaba mucho. Tardó unos cuantos segundos en que su cerebro hiciera sinapsis y las palabras salieran de su boca — Sólo se me ocurre una cosa que haría contigo tan temprano, pero no creo que te refieras a eso ah, ahí estaba la misma y vieja Katherine. Sus palabras se acompañaron con una diminuta sonrisa y una curvatura de su ceja izquierda. Probablemente le habría despertado porque, en realidad, tenían algo que hacer, y la castaña no tenía la menor idea de qué podía ser. Le cruzó la mente el que tal vez necesitaría de su ayuda para algo, pero, realmente, Katherine no era de mucha utilidad en ésos días. Soltó su muñeca rápidamente y se cubrió el rostro con las manos para tallarse los ojos, al mismo tiempo que se impulsaba con las piernas para tomar asiento; el movimiento causó un fuerte crujido en sus huesos y que una mueca combinada de fastidio y dolor hiciera presencia en su rostro — Bueno, mi querido Stefan, ¿qué puedo hacer por ti? — le preguntó como si no fuera la gran cosa e intentara ignorar el hecho de que su cuerpo cada vez era más vulnerable a partirse en dos.
   
Credits to Rapture

   



Maybe you don't know Katherine at all


avatar
Katherine M. Pierce
Humana

Mensajes : 32
Fecha de inscripción : 19/12/2013
Localización : Mystic Falls, Virginia.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.